martes 2 de febrero de 2010

Un saxo en el metro




Una vez más se hallaba en su adorado Madrid, su estancia se reducía a unos pocos días con motivo de un congreso. Debía ir hasta el Paseo de la Castellana y era el segundo día que hacía el mismo trayecto, pero se transfiguró en algo excepcional. Subió al metro en la estación de Sol dirigiéndose hasta la de Plaza de España, en donde debía hacer transbordo en la línea 10 y bajarse en el Santiago Bernabeu. En la estación iba caminando atenta a los carteles para no perderse, todos los pasillos le parecían iguales. Las gentes que iban en su dirección llevaban la misma expresión que ella, algo adormilados por la hora temprana. Presurosos para no perder el tren, pero nadie miraba a nadie. Tuvo la sensación de encontrarse en una cadena de montaje, sobre una cinta transportadora y ella formaba parte de un montón de piezas que llegarían a un final marcado.


Después de recorrer varios pasillos descendía por las escaleras mecánicas que le conducirían hasta el andén. Encontrándose en el primer tramo de las mismas, llegó hasta sus sentidos lo que parecía ser música. Aún se percataba que estaba un poco dormida y las notas la despertaron de su letargo. Pero no podía ser que viniera del metro, no había altavoces, nunca los había visto.


Era un saxofón lo que sobresalía en la melodía. Cuando taconeó el segundo tramo de escaleras ya estaba intrigada ¡Qué música más hermosa! Pero además, a ella el sonido del invento del Señor Sax, la enamoraba. Al alcanzar la medianía de la travesía ya consiguió ver la procedencia de la música. Era un joven que acompañado de un pequeño equipo de música ejecutaba la composición. Se le alegraba el alma según se acercaba. Era como si estuviera volando, no se movía pero era transportada por una senda automática que le acercaba a él.


Comenzó a sonreírle al tiempo que le estudiaba. Entre la gente que la cercaba se dio cuenta que la había descubierto, le sonrió con los ojos y cuando estuvo frente a frente la amplia sonrisa se convirtió en un “bravo” en voz baja. El músico le respondió con una sonrisa y le guiñó un ojo.

¡Qué experiencia! Apenas aconteció en unos pocos minutos, lo que tarda una escalera de esas en llevarte. Sin embargo, no se paró porque tenía prisa y aunque lo hubiera intentado la marea humana que la rodeaba se lo hubiera impedido. Ese encuentro le alegró la mañana. Por la noche, cuando regresó por el mismo pasillo, él no estaba. Se sintió desilusionada, deseaba escucharle de nuevo.


Al día siguiente, desde que despertó pensó en lo ocurrido y si por casualidad volvería a encontrarle. Y, por segunda vez se le alegró el alma, estaba allí. Si bien no había nadie a su alrededor, estaba prácticamente sola en la escalera porque había salido más temprano que el día anterior. Delante de ella absolutamente nadie, detrás sólo tres o cuatro personas. Tampoco se paró esta vez pero le volvió a sonreír con los ojos y de sus labios salió un alegre “buenos días” cuando pasó a su lado. Le devolvió la sonrisa y saludó con la mano.


Ese día no volvería por la noche sino a primeras horas de la tarde. Serían cerca de las cuatro y estaba casi segura que no le encontraría. Ahora que había decidido pararse y hablar con él, era probable que no estuviera. Pero cuando bajó del tren y se dirigía a las escaleras, le escuchó. Era inconfundible el sonido del saxo, no podía ser otro. Llegó hasta su lado, no había nadie en el pasillo, estaban solos; él, ella y la música. Se paró decidida a escucharle hasta el final, no tenía prisa. Entonces sacó la cartera y le puso unas monedas mientras le miraba, él no paraba de sonreírle con los ojos.


Pero no le habló, antes de que acabara de tocar comenzó a caminar despacio, se despidió y subió la escalera moviendo la cabeza al compás de la música y de vez en cuando miraba atrás.


Tanta decisión no le sirvió de nada, le salió su vena más tímida y no fue capaz de esperar a que acabara para hablarle. Fue una pena que sucumbiera ante su cobardía. Ese día se había fijado bien, tenía el pelo largo recogido en una coleta, ojos claros que le parecieron verdes o quizá azules, pero le daba vergüenza fijarse porque ellos no dejaban de mirarla azorándola, y no quiso investigar más.

Estuvo pensando en volver al día siguiente aunque era sábado y ya no tenía que coger el metro, sólo por verle y hablarle. Pero su timidez hizo notar su presencia y se excusó en que no tendría tiempo para hacerlo; ésta hizo que desistiera.

Cuando volaba de regreso a su casa recordó lo ocurrido. ¿Se acordaría el músico de ella? ¿Estaría esperando verla de nuevo? Probablemente no, son tantas las personas que pasan a diario por su lado que ella sería una más. Quizá en un próximo viaje, si tiene tiempo, hará ese trayecto sólo por ver si le encuentra y para entonces quizá haya terminado el cuadro que decidió pintar. ¿Llegará ese momento? Ni ella misma lo sabe.


© Alicia Cabrera,2008

lunes 1 de febrero de 2010

La estación




La estación respira a pasos acompasados,
vienen y van vidas silenciosas aunque el bullicio parece llenarlo todo.
Soy una más que espera el tren,
aquél que me llevaría a tu lado,
mientras, tú esperas tras la ventana a que yo aparezca.
Sigues escribiendo en tu cuaderno sueños
que luego me contarás para perderme en tus ojos.
El tren ya está aquí pero no me llevará a tu lado,
sólo hasta la estación más próxima,
aún nos separan mil kilómetros de mar.
Algún día harán un tren que me lleve hasta tu ventana,
mientras, leeré en tu cuaderno los sueños
que reducen las distancias.


© foto: Reloj de Atocha, 2004




lunes 11 de enero de 2010

Y es ella



Sueño con escaparme del mundo pero donde iría… a Madrid. Será que tengo algo allí que me reclama, que dicta que allí vaya. Siempre ha sido igual, una señal en la mañana pero tan difícil que alguien la sienta, sólo yo. Me dice que conviene que marche, que me esperan. El deseo, la brisa, el sol de aquella calle mía. A veces cuesta no estar con ella, me cuesta y me atormenta estar aquí. Me voy. No necesito maletas, ni mapas, ni siquiera billete de ida y vuelta. Sólo uno de ida al centro de la calle que me hizo llorar aquél día viendo que mi pálpito la reconocía.


Un otoño que llegó, que destapó las calles caladas, lágrimas en tus piedras aceradas. Nadie te comprende, será por eso que me llamas. Será por eso que cuando estoy contigo no me dejas marchar, será por eso que me invitas a vivir contigo y sólo esperas que yo te diga que sí.

Madrid, seis letras que embrujaron mis ojos, dejando tatuados en ellos tu silueta. Y cuando recorren tus paseos esperando encontrar ese rincón donde quedarse, es difícil, pero eres linda. Es hermosa tu efigie cuando las calles aún no están puestas, cuando casi no hay humanidad y el metro aún se despereza a ritmo de saxofón. Y sin embargo, aquella viejecita en la plaza mayor hacía que despertaras como una princesa esperando el beso de su príncipe, mientras el barrendero le guiñaba un ojo y yo sonreía por dentro.


Cuando las prisas te corren las venas, me regocijo en los pajaritos que cantan cada vez que te cruzo. Fue transitando tu mapa cuando los sentí por vez primera y aunque otras te han copiado, siempre que escucho su piar me recuerdan a ti.


Cómo es posible que me gustes tanto, qué hechizo me lanzaste a pesar de tus enfermedades. Si, reconócelo estás un poco enferma, como las ronchas del sarampión estás salpicada de cartones en la noche, la última vez en la Latina tenías más de las acostumbradas. Y tú no quieres darte cuenta que cada vez tienes más. Pero haces que me distraiga llevándome a Sorolla, y entonces, me enamoras otra vez.

Además conseguiste que siempre haya alguien esperándome y me preparas nuevos encuentros, el último ha sido todo un descubrimiento, escritores y músicos que te han hecho una canción que disfruto y me recuerda tanto a ti que por eso te estoy escribiendo.


Madrid, eres una hechicera que me hace feliz, espero complacerte y pronto volver a verte. Te necesito más de lo que tú piensas, más de lo que los demás creen, pero me tienes que guardar el secreto.


© Alicia Cabrera,2009

lunes 12 de octubre de 2009

Presentación "A...patria q..."


Hoy traigo la invitación a la presentación de una novela de Andrés Sánchez A...patria q... que se realizará en Madrid, en el Centro Asturiano (Salón Príncipe de Asurias, 4ª planta, C/ Farmacia, 2). Será el 15 de octubre a las 20.00 horas, así que ya queda poco para el acontecimiento. Les invito a asistir y tener la oportunidad de conocer al autor de una novela muy buena no sólo por lo bien escrita que está sino porque se retratan lugares, personajes, sentimientos, historia, muchos elementos que hacen que su lectura sea amena e instructiva. Tuve la oportunidad de leerla antes que nadie y participar en la idea original de la cubierta, fue un placer y un privilegio. Ahora por fin ya está publicada y espero que tenga el éxito que se merece este autor.

La historia tiene lugar en Asturias durante nuestra Guerra civil pero para explicarlo mejor les pongo un fragmento del prólogo en el que el autor explica lo que pueden encontrar en ella.




Andrés Sánchez dice:

Estoy seguro que, como la historia que les voy a contar, hubo muchas otras durante nuestra guerra del 36, pero ésta que antes me contaron a mí, y que es totalmente cierta, creo que merece ser digna de seguir siendo contada, para así descubrir las miserias y atrocidades del ser humano cuando se encuentra presionado por ideas políticas que al final se demuestra que para lo único que sirven es para hacer lo que unos pocos quieren, y que casi siempre no es lo que quiere la mayoría tranquila y, sí la minoría exaltada o revolucionaria.
Pero es a lo que se dedican esos pocos, a provocar a las gentes, en muchos casos simples campesinos o trabajadores de jornada más que completa por poco jornal, convirtiéndolos en inhumanos capaces de matar, violar, robar y cometer atrocidades contra sus semejantes que ya lo firmaría la más asquerosa hiena del desierto.
Estos hechos ocurren antes, durante y después de nuestra gloriosa o des-gloriosa guerra civil, y se desarrollan, principalmente, en el Concejo de Aller, en Oviedo y en lugares, todos en Asturias, tan hermosos que parecería imposible tal calamidad del destino.

sábado 19 de septiembre de 2009

Óleos de Naturaleza

Hoy traigo algunos de mis cuadros sobre naturaleza, óleos de diferentes tamaños.




Otoño




Tormenta



Monte




Rosa azul




Lechuga de mar




Hojas verdes

Bejeque (planta autóctona canaria, ésta la fotografié en Gran Canaria)


Belladona

viernes 18 de septiembre de 2009

Otros escritores: Lola Fernández- Villa


Hoy traigo la novela de Lola Fernández-Villa "La mirada" publicada en el 2007 por Mandala & Lápizcero, fue presentada en sociedad el 15 de diciembre de ese año en Madrid, en la Champanería María Pandora.

Tuve la suerte que me propusieran pintar las ilustraciones para la cubierta y fue un reto pues nunca lo había hecho, leer la novela y conseguir plasmar algo que la identificara.
La presentación fue amena y con mucha participación del público. En este enlace podéis ver la reseña y fotos de la misma.

http://www.circuloindependiente.net/efemerides11.htm

La autora es psicóloga especialista en diferentes corrientes psicológicas formándose posteriormente en psico-pedagogía, pedagogía Waldorf y psicoterapia infantil, siendo además voluntaria de Ayuda en Acción y ha trabajado en proyectos de Perú y México.

Autor: Lola Fernández-Villa
Título: La mirada
Edit.: Mandala&LápizCero, 2007
ISBN: 978-84-935472-8-8

Sinopsis:
La mirada es una representativa y didáctica ficción que relata la historia de dos niños que antes de nacer preparan su destino en la Tierra como futura pareja.
A la edad de tres años se encuentran en el mundo mágico de los sueños para contarse sus experiencias. Desde la perspectiva propia de su edad, los niños cuentan con su lenguaje infantil las incoherencias educativas de la cultura en que cada uno ha decidido nacer. Él, en una familia de agricultores pobres en Perú y ella en una familia acomodada de España.
Como parte de su destino, antes de encontrarse como pareja, cada uno debe experimentar sus propias dificultades y hallar, dentro de sí mismo, su camino en la Tierra. Ella tiene problemas con las drogas y él es líder de una banda juvenil en un barrio periférico de Lima.
Finalmente, tal y como habían planificado antes de nacer, ella viaja a Perú, donde se conocen, reconocen y completan su destino, después de muchas aventuras.
La mirada es una obra que invita a la reflexión y el compromiso, planteando preguntas y sugiriendo respuestas muy candentes en nuestro tiempo donde, curiosamente, si miramos con atención, parece que el sentido común es el gran olvidado.
Estos son los cuadros originales de la cubierta, un óleo y una acuarela. Os recomiendo la novela, disfrutádla.


Óleo. Niños antes de bajar a la Tierra.


Acuarela. En el Camino de Santiago.

martes 15 de septiembre de 2009

Rincones de Madrid (2)

Hoy traigo nuevos rincones de mi querido Madrid, que os gusten.

Una esquina de la Plaza Mayor





El Palacio Real y la Almudena



Detalle de una puerta


Palacio de Cristal en el Retiro
No recuerdo el nombre de la calle donde encontré este cartel pero sí que está entre la Plaza de España y Callao.
Atardecer desde el Viaducto
Escaparate de un Pub irlandés situado en una de las calles (no me acuerdo el nombre) de acceso a la Plaza Mayor.
Pajarillos en el Retiro una mañana de diciembre, frente al Estanque Grande.
Detalle de otra puerta